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Por Anyelina Rojas V.-  “Arusiña”, voz aymara que significa decir palabras, o hablar, es el nombre del establecimiento del cual Rosa Tasara del Castillo,... “Los jóvenes cambiarán la historia”, sostiene ex dirigente del magisterio Rosa Tassara

Por Anyelina Rojas V.- 

“Arusiña”, voz aymara que significa decir palabras, o hablar, es el nombre del establecimiento del cual Rosa Tasara del Castillo, es directora. Allá despliega todas sus energías para desarrollar su vocación; vocación educacional que ha orientado su vida desde sus años mozos.  Sin embargo se mantiene muy al tanto de lo que ocurre en nuestro país, y tiene el convencimiento, que el

"Hoy son otros los protagonistas", sostiene Rosa Tassara.

movimiento estudiantil, con protagonistas de la generación 2.0, va a cambiar la historia.

Rosa Tassara del Castillo, profesora de Historia, Geografía y Educación Cívica –título que entregaban las universidades hasta el 73´- saltó a la palestra por el año 1985, cuando asume como Presidenta del Colegio de Profesores de Iquique. Todo un hito considerando que era mujer y que le correspondería dirigir el gremio en tiempos del general Pinochet. Y permítanme los lectores, hacer una referencia personal, fue allí cuando la conocí, en circunstancias que me correspondió hacerle una de las primeras entrevistas.
 Y fui testigo de su nerviosismo inicial, al enfrentar el micrófono, pero también de su tremenda fuerza y convicción. La misma fuerza y convicción que la llevó a ser rostro de la entonces oposición en Iquique y en el país.  Que más tarde, la llevó a integrar el gobierno democrático como Directora Regional del SENAME y luego como Seremi de Educación.   Se retiró de la política por los 90 y emprendió un proyecto personal, siempre en el ámbito de la educación. Hoy dirige una Escuela de Lenguaje
Hoy, desde una mirada retrospectiva, en que acuña tanta historia y energía; temores y angustias, está convencida que hizo lo correcto. Y reconoce que fue parte de un proceso profundo por recuperar la democracia, un actor social de primera línea.

El “Arusiña” de Rosa

-Entendiendo que los movimientos sociales profundos, anteceden a cambios profundos, ¿qué relación estableces entre los movimiento de los 80 y los actuales?
-El primero fue en una época muy complicada, con mucho peligro y riesgo. Había una sensación que todos queríamos un cambio muy grande,  que era la democracia como principio y fin. Eso nos llevó a aunar voluntades, a una lucha para  recuperar la democracia que por tantos años estuvo conculcada. Ahora lo que se quiere es que esa democracia, que conquistamos en ese tiempo, se profundice aún más y llegue a ser verdaderamente una democracia participativa. Porque lo que hemos tenido en estos años, ha sido como una democracia entre comillas, con muchos amarres de la dictadura…

-Entonces entiendo que crees que hay una conexión entre estos dos momentos…
-Pienso que los procesos históricos no son aislados entre sí. No hay procesos aislados ni separados unos de otros. La historia es cíclica. Por ejemplo,  ¿por qué, se dice, vale la pena estudiar historia? Porque un pueblo sin memoria, sin historia, hipoteca su futuro.  Todos los procesos y los cambios se producen, cuando hay movimientos profundos. La historia es una cosa colectiva, pero que está hecha por personas, individuales, con sus convicciones, con sus conocimientos. Y los cambios se producen cuando ha habido procesos en que las personas han profundizado en sus pensamientos… en su perspectiva de vida. Si volvemos al hoy, tenemos que estos jóvenes sin miedo –porque no son los jóvenes asustados del pasado; en una sociedad en  que  aún hay adultos, que todavía tienen miedo- los jóvenes de hoy no tienen miedo; sienten volar los helicópteros sobre ellos y no se asustan; por eso,  le niegan la autorización para una marcha, pero igual salen a marchar. Porque estos jóvenes, que son producto de esta democracia, un poco protegida que hemos tenido,  son los que están creando este tremendo movimiento que… yo diría que el país no va a ser el mismo después de esto.

-¿Qué el país no va a ser el mismo?
-Claro, porque ellos han despertado en las personas ideas que todos teníamos en nuestro interior. Sabíamos que estamos en un sistema económico que es muy abusivo con las personas, un sistema educativo que no es buena, entonces ¡eso despertó a la gente!

-¿Y qué paso entonces con esos jóvenes del “ni ahí” con estos protagonistas de su historia?
-Creo que veíamos lo que queríamos ver. Como todo se farandulizó mucho, entonces veíamos la farándula…estos jóvenes un poco light, que no estaban ni ahí, pero no veíamos a ese otro grupo de jóvenes, a esos que están ahora en este movimiento, que son jóvenes que sí le preocupan las cosas. Ahí tenemos por ejemplo, a los jóvenes del Instituto Nacional, que es de comenzaron muchas cosas, tuvieron amplias jornadas de reflexión; estudiaron la Constitución, la LOCE y cuando estuvieron claro en sus planteamientos, recién fueron a los otros colegios y empezó este movimiento.  Entonces, no fue un movimiento de jóvenes desinformados, que  “queremos perder clases”  ¡y ya, para la calle!

Movilización y violencia, fenómenos distintos

-Sin embargo, por un lado están las demandas legítimas de los estudiantes, pero por otro hay actos de mucha violencia y de caos. ¿Cómo se procesa eso?
-No sé. Pero creo que son dos cosas que están separadas una de otra. Los estudiantes y la gran mayoría de los ciudadanos, quieren los cambios en forma pacífica. Si recuerdas, en la última marcha, cuando se produjeron los desmanes en el paseo Bulnes, las 150 mil personas que estaban en la marcha, no sabían lo que estaba pasando en ese sector, porque son cosas separadas. Tengo algunos pensamientos de porqué se producen. Uno, es que hay un grupo de jóvenes, de niños  -porque ahí había niños-  en que sus expectativas están tan mal, en que sus oportunidades son cero, que lo único que quieren es terminar con todo… Y ahí viene la violencia,  el tirar piedra por gustos, el hacer destrozos por hacerlo. Es gente enojada, que ha tenido además, una muy mala educación. Porque es gente que le ha tocado los colegios peores, los más pobres. Muchos de ellos no han terminado su educación; entonces es un grupo que cree equivocadamente que va a solucionar sus problemas por la vía de la violencia.

-Es decir, ¿es lacra que produce la misma sociedad?
-¡La misma sociedad la produce, pues! Con gente que está todo el día en su casa con padres cesantes, que a veces no tienen, o que trabajan mucho pero que igualmente no les alcance. Gente que cae en la droga, en el alcoholismo… Es gente que para esta sociedad no es viable; es decir, no son viables  para la economía de mercado. A estas personas les ha tocado siempre lo peor de todo. Y ellos están como muy, muy furiosos con todo… y no les importa romper con todo.

-¿Qué se hace con ese segmento, entonces?
-¿Qué se puede hacer?  ¡Yo no sé la solución!, porque es un grupo de gente que siempre va a echar a perder todo. Pero el gobierno no puede ser ciego, porque una cosa son las demandas que a estas alturas las tendrán clara, pero por los discursos  me parece que no es así. Y otra cosa es este grupo que también debiera preocupar al gobierno, pero no debe, no debe mezclar estas dos cosas, porque eso sería muy fácil. Decir “ya no más marcha porque hay mucha violencia”, “porque los estudiantes son los culpables de la violencia, no más marcha. Segunda opción que siempre sucede, que hay infiltrados, que hay provocadores, que provocan la violencia, porque es una forma de deslegitimar los movimientos –y eso sucede aquí y en la quebrada del ají- Y que muchos de ellos puedan ser miembros de las mismas fuerzas de Orden y Seguridad o  es que sean enviados de otra manera, por hay gente que se presta para eso.  Hay tres alternativas, pero también puede ser todas las anteriores.

-¿Quién se hace cargo de la violencia?
-Escuchaba a Camila Vallejos, que es una niña muy inteligente, que decía que ellos no podían hacerse cargo de este fenómeno. ¿Por qué van a hacerse cargo ellos?, con el espantoso número infinito de bombas lacrimógenas. ¡Tienen que hacerse cargo las autoridades!  Hay que ver cuáles son los orígenes de tanta delincuencia y de tanta violencia. No se puede actuar sólo sobre los efectos, todo tiene sus orígenes, entonces hay que actuar sobre las causas. Todo en la historia tiene causas y consecuencias. Estos  fenómenos no se producen solos, no nacen espontáneamente, tienen una causa que se viene incubando de años y años.

Desde el palco

-Siendo una persona que tuvo un protagonismo tan grande, hoy observas este proceso desde el palco…
-Bueno, a mí siempre me ha gustado participar, pero creo que hoy los protagonistas son otros. Me parece que a lo mejor, la gente que antes estuvimos en estas lucha anteriores, hasta generamos.. no sé… hasta cierta desconfianza… puede ser; o nos responsabilicen… Y que digan que durante tanto tiempo, de alguna forma no llegamos a la solución a estos problemas. ¡Bueno, pues! Creo que hay que hacer una mea culpa. Esto no se hizo. Es cierto que no se gobernó solo. Había oficialismo y oposición y a veces no se toma en cuenta que muchas cosas no se pudieron hacer; porque estábamos amarrados por una Constitución que para hacer un cambio importante, que no sólo fuera un maquillaje, sino que un cambio estructural, se necesitaba un quórum tremendamente elevado que nunca se conseguía. No era posible conseguirlo… por la misma votación de las personas. Entonces creo que  todos somos responsables en el fondo, de lo que ha sucedido. No solamente el gobierno u oposición de turno.

-En la actualidad la Concertación tampoco está a la altura de las circunstancias…
-El 17% de aceptación según las encuestas. ¡Qué cosa, no! Este es un movimiento que se perfila sin respaldos políticos, no hay partidos detrás. Por ahí dicen que “son cosas del Partido Comunista, de partido tal o cual” ¡Nada de eso!  Sería darle demasiado mérito porque cualquier partido que convocara a una marcha ¿lograría éxito? ¡Ni el Presidente, ni nadie lo lograrían!  Entonces lo que vemos es que hay un problema también, el de los liderazgos. Y tener cuidado con los caudillos que surgen en estas situaciones….  Hay que ver… Queda mucho por analizar, pero Chile, estoy segura,  no va a ser el mismo después de esto.