Edición Cero

Un sector residencial, con una espectacular vista y con un oleaje que torna en matices el azulino color de las aguas de Cavancha, -en... Impresionante mural en memoria de body board Freddy López o “Bart”, como le llamaban entre ola y ola

Un sector residencial, con una espectacular vista y con un oleaje que torna en matices el azulino color de las aguas de Cavancha, -en la Península-, se ha transformado hoy, en un peregrinar permanente de familiares, amigos, deportistas, voluntarios y personas anónimas, que se suman al dolor, por la precoz partida de Freddy López Stelle, de tan solo 17 años.  Hoy, ese espacio, cobra un sentido distinto. Reúne energías positivas y hace que gente que no se conocía antes, entre sí, unan sus manos en una oración, si son creyentes; y en canalización positiva de sus energías, si no profesan fe.

Es en ese ambiente en el que surge la idea de construir una especie de memorial por Freddy. “Tributo a Bart”, le llaman al impresionante mural que se construye a un costado del Club Náutico, iniciativa que nació de un grupo de deportistas, pero que reúne a más y más voluntarios.

¿Por qué Bart? Porque Freddy era un chico travieso, inquieto, simpático y con inagotable energía. También, como el personaje estrella a Los Simpson, solía juntarse con amigos mayores que él, al menos, en la práctica del body board.

Unidos en el arte

Freddy, desapareció entre las olas el 13 de agosto. Y de allí la búsqueda ha sido intensa y muchas personas se han unido en torno a su figura. Por ello surge la idea del memorial… o tributo… O como se le denomine, pero es un espacio de reflexión, que a su vez, apuesta a ser un elemento estético.
Hoy, entre pincelada y pincelada, mientras se avanza en el mural, se piensa que el lugar, un sitio baldío e irregular, se podría transformar en una gran plaza del encuentro. “Para que nunca olvidemos los cuidados que debemos tener frente al mar”, señalan los muralistas. . Por ello surge la idea del memorial… o tributo… O como se le denomine, pero es un espacio de reflexión, que a su vez, apuesta a ser un elemento estético.

Jorge Mix, dirigente de la disciplina de Body Board, oficia como coordinador de la obra. Nos cuenta que durante todos los fines de semana, trabajan afanados en el mural, cuidando cada detalle. Está el rostro de Freddy, dominando, desde un extremo de la obra. El mar, las olas, los peces; las aletas del joven deportista y la luna que observa.

El elemento central, es un ojo que brota desde la inmensidad del cielo; es la mirada divida, de la cual brotan con fuerza los rayos del sol, para iluminar la incansable búsqueda. “Freddy está en el cielo, está con Dios; pero es Dios con su luz, orienta esta incansable búsqueda”.

Jurgen Otto es el deportista que hizo el diseño. Le vino la idea desde adentro, con una fuerza inusitada a la que no pudo desobedecer. Y habló con sus amigos, que sin pensarlo, respondieron sí.  Consiguieron pintura, brochas y… manos a la obra.  Otros muralistas son Dennis Rojas y Betto González, pero hay más; incluso, entre ellos, sólo se conocen por el apodo, como se gritan entre ola y ola.

En una de esas heladas noches, pasaba por allí Patricio Zepeda, un apasionado de la técnica en mosaico de cerámicas en deshecho y se sumó en torno a una fogata, al grupo que se congrega todas las noches. Y junto a su esposa y los otros, terminaron entrelazando sus manos en una oración,  para que el mar,  magnífico y traicionero, devuelva al joven.

Entonces,  miró al fondo y entre los destellos del fuego intenso, vio el mural. Enseguida supo que también estaría allí, presente en ese tributo.  Hoy ya se aprecia la luna, en mosaico. Y vendrán los peces, las aletas y algún otro detalle sobre relieve, que dé mayor belleza al mural.

Sin embargo, no sólo el mural cobra valor.  Cuenta Jorge Mix, que se han sumado personas e instituciones, en forma anónima. Quieren emparejar el sitio, rellenar con sal o arena blanca; contar con jardines y otros espacios de recogimiento.
Se dice en las tertulianas que surgen cada noche y se prolongan hasta que amanece un nuevo día, que el joven Freddy, Bart, en el mundo del body board, travieso como era, aparecerá, cuando haya concluido la obra. “Y desde el cielo se ríe, porque  habiéndonos conocido o no,  nos tiene a todos unidos”.