Edición Cero

Si bien, proponder a la justicia social, en el más amplio sentido conceptual, abarcando los distintos ámbitos de la vida, al conmemorarse en agosto,... Justicia social, sigue siendo  una orientación central para iglesia católica.

Si bien, proponder a la justicia social, en el más amplio sentido conceptual, abarcando los distintos ámbitos de la vida, al conmemorarse en agosto, el mes de la Solidaridad, la iglesia quiso dar un sentido especial, al enfocar, precisamente, la justicia social, al mundo carcelario

Y es que en “una sociedad donde no todos aportan, no puede ser una verdadera sociedad” Así de categórico fue el Obispo de Iquique, Monseñor Marco Ordenes, en su intervención en el Foro: “Hablemos de Justicia Social”, donde se abordó la realidad que se vive en las cárceles, enfocado en los internos y sus familias.

Esta fue una de las actividades centrales en la diócesis, del “Mes de la Solidaridad”, que celebra la Iglesia Católica en recuerdo de San Alberto Hurtado.  En tanto, en parroquias y capillas, las respectivas comunidades, realizaron durante todo el mes, variadas actividades, para ir en acorde del sentido solidario que debe predominar en la sociedad. Y que la iglesia, por cierto, toma como un baluarte principal. 

Las orientaciones centrales para conmemorar el mes de la Solidaridad, se analizaron en el foro realizado en la Universidad Santo Tomas, oportunidad en que  monseñor Ordenes aseguró que como Iglesia se está trabajando para ser un mayor aporte para mejorar el país. “Pues en una sociedad donde no todos aportan, no puede ser una verdadera sociedad. Ya lo decía Benedicto XVI en su encíclica “Caritas in Veritate”, donde señalaba que no solo el Estado debe hacerse cargo, pero tampoco sólo el privado, debe existir un equilibrio”.

Durante la jornada los expositores realizaron una reflexión sobre la urgente defensa de la dignidad de las personas privadas de libertad.

Mauricio Zorondo, secretario general de la Pastoral Nacional de Alcohol y Drogas, desatacó en su intervención, que existe una profunda relación entre los infractores de ley y el consumo de drogas y alcohol, que no necesariamente representa tráfico.

Zorondo agregó que “Ha aumentado significativamente la aprehensión de portadores de droga, detenidos por la ley de drogas, sin embargo los decomisos han tenido también una significativa alza. Entonces, estos presos por consumo ¿no podrán acaso recibir otro tipo de sanción que apunte a superar su consumo de drogas, evitando así su encarcelamiento?”.

El seremi de Justicia de Tarapacá Renzo Trisotti, en su intervención afirmó que la región hay una sobrepoblación penal del orden del 108%, especialmente en Pozo Almonte, donde la población penal  dobla la capacidad del recinto. Agregó que se trabaja para superar el tema del hacinamiento, con capacitación que los mantenga ocupados, y les permita trabajar cuando queden en libertad.

El coordinador de la Pastoral Penitenciaria, Juan Valencia, pidió no olvidarse que los presos con también hijos de Dios y que ellos están pagando por los errores y horrores que cometieron, pero eso no significa que pierdan su dignidad. Por eso la Pastoral colabora con la realización de talleres, con el fin de poner fin al círculo vicioso “donde el ocio termina siendo el instructor por excelencia”, puntualizó Valencia.

Al concluir, monseñor Órdenes, afirmó que la sociedad, debe ser un aporte para solucionar esta problemática. “Tanto en el diálogo como en el trabajo comprometido con esta realidad”.