Edición Cero

Por Anyelina Rojas V.- Una visión crítica de la realidad actual, entendiendo que la historia es un proceso cíclico; y que en ese proceso... Rodrigo Bazaes, guionista de “Violeta se fue a los cielos: “Me conmueve la indolencia frente a la desigualdad social”

Por Anyelina Rojas V.-

Una visión crítica de la realidad actual, entendiendo que la historia es un proceso cíclico; y que en ese proceso la sociedad chilena no logra construir una mirada certera de sí misma , hizo el destacado diseñador teatral, director de arte  y guionista, Rodrigo Bazaes Nieto. Rodrigo estuvo en Iquique, su ciudad natal, para  participar en el lanzamiento de la película de Andrés Wood, “Violeta se fue a los cielos”,  de la cual fue guionista y director de arte.

De aspecto sencillo y hablar relajado, Rodrigo Bazaes Nieto hizo un alto y accedió a este diálogo periodístico, abordando temas más allá de su reciente proyecto de “Violeta se fue a los cielos”. Recordó su infancia y sus primeros años, destacando que  desde pequeño sintió una fuerte vocación hacia lo artístico, por lo tanto, su traslado a Santiago, para estudiar diseño teatral, fue un paso natural.  Ello le permitió desarrollar  una carrera en forma temprana, como diseñador escénico y luego pasó al cine y a la autoría, a través de la construcción de guiones y dirigiendo.

-¿Cuánto pesa el iquiqueñismo cuando despliegas todo  tu potencial profesional?                                                                                  -Me reconozco en Iquique, me gusta mucho volver, pero el iquiqueñismo  no es mi bandera de lucha. Después de vivir fuera tantos años, debes aceptar que pierdes sintonía y autoridad. Además “iquiqueñismo” suena como a fanatismo y finalmente uno se va construyendo de todos los lugares que te han enseñado algo, ciudades o personas. Ahora si la pregunta quiere decir, si siento ganas de volver  a Iquique, ¡por supuesto! Pero los materiales creativos con los que trabajo están más mezclados. Por ej. “La buena vida”, surge de la experiencia de adaptación a Santiago, y habla de las enfermedades de las grandes urbes.

-Cuando emergen temas de mayor contenido social, en una sociedad como la nuestra, ¿crees que la dictadura está presente en Chile? 

-Me iría mucho más atrás. Si uno revisa todo el proceso histórico, sobre todo del siglo XX en Chile, podemos detectar que los problemas se van repitiendo. Se repiten las causas y los efectos, demostrando que todo es bien cíclico. Por ej. la crisis sociopolítica de los años treinta, con hambruna incluida, numerosos golpes y autogolpes de estados, militares de izquierda de por medio, traiciones, masacres y represiones… O en democracia: El Congreso parece no haber sido siempre un lugar de gran representatividad, menos para cambiar las condiciones que benefician a la misma clase política. La rutina parece ser una constante y parte de nuestra tragicomedia republicana.

-¿Entonces?
-Desde mi tribuna -el arte-, a lo único que yo puedo invitar es a reflexionar, a mirarnos; jamás plantear soluciones ni críticas maniqueas. La naturaleza humana es compleja y de los errores y las pasiones se aprende.

-Su tuvieras que condensar tu largo trabajo en pocas ideas, ¿cuál crees que es tu aporte,  desde el arte a la sociedad chilena?
                                                                                                                                                                                                                                                            -¡UFF,  difícil! Solamente podría contestar con lo que me gustaría aportar. También es un poco temprano para eso.

-Entonces ¿qué te gustaría aportar?

-Amor e interés por las manifestaciones artísticas. Lo segundo –cualquiera sea el medio- devolver “una” imagen de quienes somos… En concreto, veo la experiencia del arte como una forma de conocimiento imprescindible, a la vez que un espacio de convergencia ciudadana.

 -Algo así como mirarse al espejo…


-Quizás mirarse al espejo, es una metáfora buena y sencilla. Cuando me invitan a un proyecto no me pregunto por mi rol, cuánto voy a ganar, ni cuánto va a durar. Resuelto sus desafíos estéticos, mi compromiso es inmediato.

-La pasión es un elemento  central…

 -En mi caso creo que sí. Me preocupo mucho de eso. Te doy un ejemplo, la televisión no es un medio con el que me identifique, teniendo un poder maravilloso ha sido subutilizado como medio de integración y comunicación masivo. Suele devolvernos una imagen alterada y poco honesta de quienes somos y a ratos más bien parece dividirnos, segmentarnos, subestimarnos, reducirnos… La serie “Los 80”, va para mí en la dirección opuesta y nadie imagina que es un producto muy difícil de levantar cada año. No me preguntes porqué, pero debe vencer muchos obstáculos. Cuando llegó a mis manos salté de mi sillón y acepté de inmediato, ¡y no me equivoqué!

-Entonces, ¿el cine, la televisión o el teatro?
-Dónde esté el mayor impacto. Voy a elegir siempre eso.

-Se podría decir también que si es por impacto, el medio que hoy tiene mayor impacto, es la televisión.
-No tiene que ver con el medio ni la cantidad, a veces será dentro de una sala de teatro con 30 personas interesadas, otras con un millón de telespectadores; tiene que ver con el contenido. Ojala suceda con Violeta. Ahora, el resultado no lo puedes prever; sólo puedes poner tu intención.  Por ejemplo, la “Buena Vida”, no fue  éxito de taquilla; en Iquique duró en cartelera unos días, no alcanzó a verla ni mi familia. Sin embargo, seguimos creyendo en su contenido, podríamos haberla estrenado hoy y sigue vigente. No puedes apostar por el éxito de un proyecto, sólo tomar la decisión de hacerlo.

 -Y siguiendo con la televisión, ¿Qué te parece la serie “Los archivos del Cardenal”, que está basada en la historia reciente?                                                                                                                                                                                                                                                           -No la he visto del todo. Vi el primer capítulo y parte del segundo.

-Pero en el sentido de si es un aporte al proceso que vive el país.

La iniciativa de hacer un proyecto de esa naturaleza me parece genial.  Su calidad artística, estética y la manera de abordar el tema son cosas de las que sólo podría opinar cuando vea todos los capítulos. Hay que darle tiempo. Sin embargo, me llama la atención que la revisión histórica genere animadversión, críticas y conflictos. Gente piensa que podría ser innecesario o prescindible el revisar el pasado. Desde el punto de vista que sea, me parece terrorífico promover esa idea.

-Veamos ese aspecto
-Es terrorífico. Es una forma usual que tenemos de coerción: borrar, no hacernos cargo. Recientemente con la escritura de “Antártica”, una obra de teatro, hicimos un repaso de los años 30 y sin premeditarlo fueron apabullantes las concordancias con los procesos sociales y políticos actuales. Es entretenido leer sobre el periodo, me permitió reafirmar que la historia se repite y se repite…

-Bueno, la historia es cíclica…

-Y es impresionante cómo nos cuesta todavía aprender y admitirlo. Ojalá lográramos una mirada más certera; nos hace falta humildad para mirarnos. Nuestros líderes no han podido lidiar con nuestras divisiones profundas y hemos vivido un vai-ven histórico entre la oscuridad y la luz, que a veces llega para unas minorías dominantes, acentuando nuestras diferencias conceptuales y morales a pesar de habitar en un mismo país. Nos seguirá costando construir una porción de sentido y bien comunes. La desigualdad social conmueve, pero más me conmueve la falta de sensibilidad e indolencia con estos temas.