Edición Cero

María José Cumplido, licenciada en Historia PUC ¿En qué país subnormal estamos habitando donde obligan a las nanas a usar un uniforme para diferenciarse...

María José Cumplido, licenciada en Historia PUC

¿En qué país subnormal estamos habitando donde obligan a las nanas a usar un uniforme para diferenciarse de sus “patrones”?
La revista Qué Pasa publicó una escalofriante nota sobre las prohibiciones y reglas existentes en el “exclusivo” Club de Golf Las Brisas de Chicureo. Sin duda la que más llamó mi atención fue una de las condiciones para que las nanas entren al recinto: [Las niñeras] “deberán vestir su uniforme o tenida que las identifique como tales”. Es decir, la condición para que las nanas entren es identificarse como tales, para que así, evitemos confundir a las empleadas con sus patrones.

Un acto discriminatorio tan burdo como éste sólo da cuenta de la siutiquería de nuestra élite. Una élite ratona, sin cultura, sin ninguna ambición interna, que sólo anda buscando la fama y el dinero. Una élite que se hizo rica a costa de la desigualdad que fue implementada en la dictadura. Una élite patética, sin memoria, sin historia, que sólo sonríe cuando se junta en la Enade. ¿Les recuerda a alguien?

Creo que el caso de las nanas en Chicureo es una muestra más de una elite obsesionada con separarse del pueblo. Una élite que de verdad se cree superior y hará todo lo que sea necesario para hacer notar ese aparente estatus. Una élite endogámica a la que le da terror mezclarse. Una élite pechoña, siútica, mentirosa y posera. Seguramente la misma élite que no quiere educación gratuita para que sus hijos no se mezclen con el hijo de la nana. La elite donde la nana come en la cocina pero dicen que la sienten parte de la familia.

Yo creo que esta élite viene después de la dictadura, cuando la ideología gringa irradió por todos lados. Este país hace muchos años no tiene sentido de la exclusividad. Nos gobiernan un montón de brutos, que ganan buenos sueldos, que tienen empresas, que se llenan los bolsillos, pero que no han sabido hacer nada. Brutos. Esta élite es bruta.

Tan bruta y falta de sentido de lo exclusivo que en los 90 se volvieron locos con la llegada de McDonald’s. Y que hoy en día andan instalando un Applebee’s y un Johnny Rockets en los sectores más cuicos de la ciudad. Tan poco sentido de lo estético, del buen gusto, que gastan fortunas en crear boulevard con palmeras, fuentes de agua, al más puro estilo de Miami cuando comenzó a ser patético. Todos nos reímos de Miami.

Finalmente, mi pregunta es: ¿Qué le pasa a este país que está obsesionado con ser parte de una élite? ¿Acaso no se dan cuenta que tienen mal gusto y mal habla? ¿Por qué no preferirían invertir en buenas bibliotecas en vez de sacar plusvalías ridículas explotando a más de la mitad de Chile?

Esta élite es tan triste. Tan triste.

Y lo peor es que ni siquiera se dan cuenta de que nos reímos de ella.

Fuente: SentidosComunes.cl