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Percy Avendaño G.  Periodista, Asesor Comunicacional Fue una buena experiencia utilizar Megaupload. Fue bonito mientras duró. Sin embargo, nadie pensó que este sitio, líder... Las promesa de la nube y la eliminación de Megaupload

Percy Avendaño G.  Periodista, Asesor Comunicacional

Fue una buena experiencia utilizar Megaupload. Fue bonito mientras duró. Sin embargo, nadie pensó que este sitio, líder en su área, tendría una caída tan abrupta y mediática como la ocurrida. Para quienes no lo lograron conocer, Megaupload era el sitio más grande de almacenamiento en la nube e intercambio de archivos. Su utilización era extremadamente sencilla: Subías un archivo y el sitio te entregaba un enlace donde bajar ese material. Ese enlace podía ser utilizado por quienes conocían de su existencia.

Megaupload en sí, guardaba los archivos. El valor agregado estaba en los miles de sitios alrededor del mundo que funcionaban como directorios donde estaban organizados los enlaces de películas, series de televisión y música.

En Megaupload podían subir desde archivos word, videos de tus vacaciones, el material de un trabajo universitario y hasta la película más reciente estrenada en el cine. Megaupload era una gigantesca biblioteca donde encontrabas de todo tipo de archivos, la mayoría de ellos con copyright. Ese fue su pecado principal y también su mayor atractivo.

La caída de Megaupload llama la atención por sus faltas al copyright y también porque existían gran cantidad de usuarios que pagaron por una cuenta premium con el objetivo de eliminar las restricciones de descarga y acceder de manera más fluida a los contenidos que estaban alojados en esta nube.

Esta situación evidencia algo irrefutable y que indica que los usuarios de Internet están dispuestos a pagar por un servicio sencillo, efectivo y rápido que les permita acceder a contenidos que les interesa ya sea música, películas o programas de televisión.

Megaupload es la evidencia empírica que existe un mercado para la distribución de contenido a través de Internet y que la piedra de tope no está en los consumidores, sino que en los dueños de los contenidos con copyright que insisten en potenciar un modelo de negocio centralizado y que, en muchos casos, están basados en la distribución de formatos físicos.

Con la desaparición de Megaupload comienza un nuevo escenario que avanzará en dos direcciones al mismo tiempo. La primera de ellas es la aparición de nuevos proyectos similares e incluso mejores que el extinto Megaupload. Esto ya ocurrió con la desaparición de Napster, el legendario servicio que inició la era de la distribución masiva de música a través de la red. Luego que Napster dejó de funcionar hace más de una década surgieron decenas de servicios similares que aprovecharon la experiencia de su antecesor y avanzaron en la línea de la distribución masiva y descentralizada de los contenidos.

La segunda línea de acción estará dirigida hacia los riesgos que existe en guardar todo en la “nube”. Ahora los usuarios lo pensarán dos veces antes de dejar todo su material particular albergado en servidores lejando que que en cualquier momento pueden ser intervenidos y eliminados si existe alguna denuncia de un gran conglomerado mediático como lo ocurrido con Megaupload.
Lo cierto es que estamos en tiempos turbulentos y los próximos eventos que ocurran serán difíciles de anticipar.

Por lo general Internet siempre da sorpresas en este ámbito. Nadie sabe cuáles serán efectivamente las consecuencias del cierre de Megaupload y la desaparición de los contenidos que albergaba en sus servidores, ya sea material con copyright o los archivos personales del ciudadano a pie.