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Rigoberto Sánchez Fuentes,  Historiador. Magíster en Relaciones Internacionales. La demanda de los ciudadanos de Aysén ofrece la oportunidad de discutir acerca de la institucionalidad... La Reforma Regional

Rigoberto Sánchez Fuentes,  Historiador. Magíster en Relaciones Internacionales.
La demanda de los ciudadanos de Aysén ofrece la oportunidad de discutir acerca de la institucionalidad regional, construida mediante la suma del orden territorial e instrumentos de redistribución de recursos diseñados durante la dictadura militar y las estructuras de gestión establecidas durante los gobiernos de la Concertación.

Dicha organización se correspondía con el modelo de inserción en el sistema económico mundial, basado en la exportación de los recursos naturales de los territorios regionales, la consagración del empresariado como sujetos del desarrollo, la gestión estatal de los sistemas de protección social y las infraestructuras rentabilizadoras de la inversión privada, cuyas dinámicas eran administradas por una tecnoburocracia sujeta a las instrucciones del gobierno central.

Este modelo de organización está agotado, integrándose, en consecuencia, como dimensión territorial a la crisis de legitimidad y eficacia del sistema político. Por tanto, la superación y el establecimiento de un auténtico, efectivo y legítimo sistema de gobierno regional, sólo será posible mediante la reestructuración general del sistema político a través de una nueva constitución.

A partir de lo anterior, estimo que la deliberación acerca del gobierno regional debería considerar, a lo menos, la elección popular de los cargos de representación y dirección, la organización de un sistema de financiamiento flexible, orientado a generar igualdad territorial y no cristalizar las desigualdades de la estructura productiva, la definición constitucional de las políticas públicas regionales, la gestión ética de los recursos públicos, la formación permanente y regulada de los funcionarios públicos y la incorporación a su ámbito de dirección de las universidades y empresas públicas de implantación regional.

Esta deliberación acerca de la gestión regional debería acompañarse de una revalorización de lo “nacional”, del “nosotros”, de la solidaridad entre los territorios y sus habitantes, frente al “egoísmo localista” que parece cultivarse como respuesta a la disfunción del modelo regional vigente.

En conclusión, la reconstrucción de lo regional deberá ser coherente con la reinstalación del Estado como sujeto del desarrollo y de la política como voluntad colectiva y ejercicio de superación de las desigualdades sociales y territoriales.