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La lucha fundamental del movimiento obrero desde sus orígenes, abarcando todo el siglo XIX será la de la reducción de la jornada laboral a... Gloria  eterna a los mártires de Chicago

La lucha fundamental del movimiento obrero desde sus orígenes, abarcando todo el siglo XIX será la de la reducción de la jornada laboral a 8 horas (8 horas para dormir, 8 para trabajar y 8 para descansar), la jornada laboral obrera solía llegar normalmente a 12, 14 y hasta no pocas veces sobrepasaba las 18 horas diarias. Incluso el gran economista burgués Adán Smith, para nada un rojo, era favorable al establecimiento de la jornada laboral de 8 horas, aunque lo limitaba para aquellos que trabajaban en la minería.

En el I Congreso de la Asociación celebrado en Ginebra (Suiza) en septiembre de 1866, se impone la propuesta de los partidarios de Marx de proponer las 8 horas diarias de trabajo como reivindicación de los trabajadores, frente a la tesis proudhonista de las 10 horas de trabajo.

Desde mediados del siglo XIX hasta buena parte del siglo XX, la lucha por las 8 horas será la bandera fundamental de la clase obrera por la conquista de mejoras y el arma para arrebatar a la burguesía a un duro costo, los pocos avances que el proletariado ha logrado conquistar…

Ya en 1868 en el congreso nacional obrero realizado en Baltimore, Estados Unidos, se adopta también las reivindicaciones planteadas en Ginebra en torno a la lucha por las 8 horas y esta consigna por los veinte años siguientes enarbolará todas las jornadas de luchas del proletariado norteamericano.

En octubre de 1884, La Federación de Oficios Organizados y Sindicatos de Estados Unidos y Canadá (esta será la Antecesora de la AFL, Federación Americana del Trabajo), celebra su IV convención y establece realizar todos los preparativos posibles para convertir el año de 1886 y específicamente el 1 de mayo como las grandes jornadas de lucha por la conquista de las 8 horas de trabajo.

La Federación de Oficios Organizados y Sindicatos de Estados Unidos y Canadá se toma dos años para el inicio de las jornadas para darse tiempo de organizar grandes jornadas de propaganda, formación y divulgación a fin de garantizar el mayor éxito en las próximas jornadas de lucha, aislar a los sectores oportunistas, desenmascarar a los provocadores y agentes patronales y lograr una dirección obrera cohesionada y convencida que encare las próximas jornadas de lucha.

Así llegamos al 1 de mayo de 1886, por toda la nación norteamericana la movilización obrera es masiva y contundente, especialmente en Chicago, corazón industrial de Norteamerica en donde las condiciones de trabajo eran particularmente duras y donde a su vez el movimiento obrero había logrado una férrea unidad de combate en torno a la Unión Obrera Central; todo el día la acción obrera paraliza a la ciudad de Chicago, menos la tristemente célebre fabrica de segadoras Mc Cormick, que con esquiroles mantiene las actividad.

Ante esto los trabajadores de la ciudad deciden convocar manifestaciones cerca de dicha fábrica para solidarizarse con los obreros en huelga y combatir a la peste antiobrera de los esquiroles. Se realizan grandes protestas el día 3 de mayo frente a la fabrica Mc Cormick pese al sabotaje de los esquiroles a la protesta obrera y al terminar el mitin la policía junto a los esquiroles disparan a quemarropa sobre los obreros resultando 6 muertos y decenas heridos.

El 4 de mayo se convoca una manifestación Gigante en Haymarket Square, durante el mitin un agente provocador lanza una bomba y mata a un policía y hiere a varios, esto será usado por la reacción y la burguesía para justificar una feroz represión y encarcelar a sus principales dirigentes, ejecutándolos en un juicio descaradamente amañado.

La prensa burguesa y las organizaciones reaccionarias como la Citizen Tribune expresaban de los trabajadores en huelga lo siguiente:

Qué mejores sospechosos que la plana mayor de los anarquistas. ¡A la horca los brutos asesinos, rufianes rojos comunistas, monstruos sanguinarios, fabricantes de bombas, gentuza que no son otra cosa que el rezago de Europa que buscó nuestras costas para abusar de nuestra hospitalidad y desafiar a la autoridad de nuestra nación, y que en todos estos años no han hecho otra cosa que proclamar doctrinas sediciosas y peligrosas!

Los principales dirigentes de las jornadas de lucha obrera serán detenidos: “Samuel Fielden, Oscar Neeb, Michael Schwab, Georg Engel, Adolf Fischer, Albert Parsons, August Spies, Louis Lingg.

Testigos pagados, la feroz campaña antiobrera de la prensa burguesa, la justicia de clase, la dictadura de la burguesía que es lo mismo que decir democracia burguesa ya tenía elaborada las decisiones, actúa como suele actuar ante la rebelión de los trabajadores, dejando caer su hacha ensangrentada ante el cuello de los líderes obreros, la cárcel y la muerte: Louis Lingg pena de muerte, August Spies pena de muerte, Albert Parsons pena de muerte, Adolf Fischer pena de muerte, Georg Engel Pena de muerte, Michael Schwab cadena perpetua, Oscar Neeb 15 años de trabajos forzados, Samuel Fielden cadena perpetua. El verdugo trabajó con rapidez y las ejecuciones se realizaron el 31 de noviembre de 1887.

Leamos lo que el apóstol de Cuba José Martí (corresponsal del periódico argentino La Nación en Chicago) testigo de excepción de la muerte de los héroes de Chicago vio:

…salen de sus celdas. Se dan la mano, sonríen. Les leen la sentencia, les sujetan las manos por la espalda con esposas, les ciñen los brazos al cuerpo con una faja de cuero y les ponen una mortaja blanca como la túnica de los catecúmenos cristianos. Abajo está la concurrencia, sentada en hilera de sillas delante del cadalso como en un teatro… Firmeza en el rostro de Fischer, plegaria en el de Spies, orgullo en el del Parsons, Engel hace un chiste a propósito de su capucha, Spies grita: “la voz que vais a sofocar será más poderosa en el futuro que cuantas palabras pudiera yo decir ahora». Les bajan las capuchas, luego una seña, un ruido, la trampa cede, los cuatro cuerpos caen y se balancean en una danza espantable…

Tres décadas más tarde la sangre de Chicago será vengada, el 7 de noviembre de 1917 la bandera roja del proletariado será izada en Petrogrado y Moscú, la clase obrera construirá la primera revolución obrera triunfante, se establecerán las 8 horas de trabajo diarias, se conquistaran los sueños por los cuales murieron los mártires de Chicago y el primero de mayo será la fiesta nacional de la primera nación de los proletarios. El 1 de mayo el día mas glorioso y hermoso del año.

Escrito por Historiador Wladimir Abreu