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Rigoberto Sánchez Fuentes,  Historiador. Magíster en Relaciones Internacionales.   El intento rampante por reemplazar la acción cotidiana de la voluntad popular en la definición... Iquique, ciudadanía y conflicto creativo

Rigoberto Sánchez Fuentes,  Historiador. Magíster en Relaciones Internacionales.

 

El intento rampante por reemplazar la acción cotidiana de la voluntad popular en la definición de los asuntos públicos por la gestión tecnoburocrática se encuentra en la raíz de la crisis del sistema de representación social y político que nos afecta. La oligarquización de los asuntos de la ciudad, la preeminencia mediática de la autoridad y del dictado empresarial, constituye la manifestación de dicha concepción del gobierno comunal.

Ante el agotamiento de este modelo excluyente, se requiere, en primer lugar, instaurar el concepto de gestión democrática de la ciudad, pues los ciudadanos organizados, informados, solidarios y movilizados son los constructores y reconstructores de la ciudad; en segundo lugar, la organización de un movimiento ciudadano de renovación comunal que, en su condición de mayoría política, conquiste y asuma la gestión de los negocios públicos; y en tercer lugar, el diseño participativo de un nuevo horizonte de desarrollo para Iquique.

En 1965, la Municipalidad de Iquique encabezada por el Alcalde Jorge Soria Quiroga, junto a los regidores y vecinos de todos los sectores políticos y sociales, puso en marcha un proyecto de desarrollo cuyas directrices principales se mantienen vigentes. Sin embargo, la complejización de las actividades urbanas, la mundialización capitalista y su capacidad creativa de destrucción, las transformaciones científico-técnicas, la exigencia de derechos sociales, económicos y culturales, así como la instauración de los derechos de la naturaleza, junto al comportamiento de las economías de los países vecinos, exigen actualizar y potenciar dichas directrices hacia nuevas perspectivas.

En este contexto, no es posible superar del modo de gestionar los asuntos públicos, así como la constitución de una nueva agenda de desarrollo sin reconocer la capacidad creativa de la dialéctica cooperación- conflicto en los asuntos comunales. El conflicto, en la perspectiva de construir el bien común, es creador pues desata la capacidad de nuevas soluciones, obliga a la búsqueda y suscripción de acuerdos, fuerza a los diversos actores sociales y políticos a la cooperación solidaria; hace ciudad.