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Rigoberto Sánchez Fuentes,  Historiador. Magíster en Relaciones Internacionales. La reintegración de la compañía Yacimientos Petrolíferos Fiscales al ámbito del Estado argentino, constituye un acto...

Rigoberto Sánchez Fuentes,  Historiador. Magíster en Relaciones Internacionales.

La reintegración de la compañía Yacimientos Petrolíferos Fiscales al ámbito del Estado argentino, constituye un acto de soberanía política y energética,  de reconfiguración estratégica de las relaciones entre lo público y los intereses mercantiles, de rearticulación del pacto fundacional de la nación. Efectivamente, Argentina tiene la oportunidad de construir un modelo nacional de desarrollo basado en la capacidad agropecuaria, la reconfiguración industrial y en la gestión soberana de los recursos y de la renta energética.

En este modelo, el gobierno nacional se convierte en la dirección política del modelo, no sólo porque asume el control de Yacimientos, sino también, porque acumula bajo su control los recursos totales de las pensiones y de las reservas de la nación. De este modo, la decisión presidencial  afirma la convicción de establecer el gobierno  político de los procesos económicos, de un estado repotenciado para intervenir en los procesos nacionales y globales como requisito para el desarrollo.

Una segunda perspectiva de análisis, sitúa la nacionalización en el proceso mundial de reconfiguración geopolítica de los territorios y de los actores energéticos. La invasión y el cambio de dirección política de Irak   iniciaron esta dinámica, la cual contribuye a explicar la llamada “primavera árabe”, la crisis de Siria y la tensión sobre Irán. Por ello, el empeño de Francia e Inglaterra por acabar con el antiguo régimen libio y el surgimiento de Sudán del Sur, nuevo estado africano de grandes reservas petrolíferas.

La política de Estados Unidos regularía dichos procesos, con el propósito de erguirse como el administrador global de los recursos energéticos, condicionando el crecimiento de China y de las emergentes potencias asiáticas. Entonces, mientras las potencias capitalistas centrales han decidió asegurar el abastecimiento y control estratégico de los recursos energéticos mediante el expediente de la guerra interestatal y la guerra civil; Argentina restituye para el estado la gestión de los hidrocarburos mediante el empleo de las leyes nacionales y tratados internacionales vigente.

La coyuntura parece favorable al gobierno argentino dado  que renovó su mandato con amplio apoyo ciudadano, cuenta con mayoría en el Congreso y administra adecuadamente el fervor nacionalista generado en el período en torno a la reclamación soberana por las Islas Malvinas. En cambio, España se debate en una profunda crisis económica, administrada por un gobierno derechista cuestionado por la opinión pública, cuyas medidas garantizan la fortuna del capital mientras recorta derechos y beneficios de los trabajadores, estudiantes, pensionados y enfermos.

De igual modo, la antigua influencia política de España en América del Sur ha mudado en irrelevancia, tal como quedó demostrado en la Cumbre Iberoamericana de Asunción, en 2011, cuando se ausentaron al evento los principales jefes de estado. Por su parte, la Unión Europea,  bajo la conducción alemana, concentra sus esfuerzos  en hacer pagar a los ciudadanos el costo del desastre del sistema neoliberal  y  carece  de política exterior capaz de enfrentar eficientemente la decisión argentina.

De este modo, los  desafíos principales que enfrenta la decisión de la Presidenta Cristina Kirchner  parecen radicar en la  capacidad de la compañía para contribuir al fortalecimiento  del modelo socioproductivo, en convertirse en actor internacional en el mercado de los hidrocarburos  y en la administración de las posibles demandas de las provincias por disfrutar en el corto plazo de los beneficios, junto con  Lo anterior, por cuanto se entiende que las tareas de prospección y explotación de nuevos yacimientos son constitutivas de esta decisión soberana.