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Catorce profesores jubilados apoyarán el proceso escolar y socioeducativo de 28 niños y niñas de Iquique y Alto Hospicio, cuyas familias participan en el... Niños vulnerables reciben apoyo de profesores jubilados en proceso escolar

Catorce profesores jubilados apoyarán el proceso escolar y socioeducativo de 28 niños y niñas de Iquique y Alto Hospicio, cuyas familias participan en el Programa Puente, con el propósito de generas una dinámica positiva, tanto en el rendimiento escolar, como en el aspecto social y familiar.

Ello se enmarca dentro del programa Asesores Senior que desarrollan el FOSIS en conjunto el Servicio Nacional del Adulto Mayor, Senama que permite apoyar a los niños del programa Puente, para que mejoren su conducta, sus notas y hábitos de estudio. Es una labor intergeneracional que además contribuye a plasmar una imagen positiva de la vejez y el envejecimiento.

El Director del FOSIS, Tarapacá, José Esteban Garay dijo sentirse contento por la oportunidad que se entrega a los niños y niñas del programa Puente. “Creemos fuertemente en la generación de una sociedad de oportunidades, y en ese sentido en este programa todos ganan, por un lado los niños pertenecientes al Programa Puente, quienes reciben un refuerzo académico que les permite mejorar su rendimiento escolar y sus habilidades psicosociales. Y por otra parte los Asesores, adultos mayores quienes se mantienen activos física y mentalmente desarrollando una actividad que genera un beneficio a la sociedad”.

Milca Pardo en tanto, Coordinadora Regional de SENAMA, comentó que “los resultados a nivel nacional demuestran que el 70 por ciento de los niños y niñas que participan han mejorado sus notas y los mayores se sienten valorados pues aportan a la sociedad”.

La mecánica de trabajo de Asesores Senior parte con la planificación de las clases y capacitación de las personas mayores inscritas como voluntarias, donde la mayoría de las cuales son profesores jubilados. Luego se designan dos niños por asesor, procurando que sean de las mismas comunas.

Estrella Araya, voluntaria que ha participado en varias ocasiones en este programa, señala que “es una oportunidad para todos quienes estamos involucrados, los niños y niñas, sus familias, así como nosotros los mayores que podemos entregar algo de lo que sabemos”.

De esta manera el asesor en conjunto con la familia del niño fijan los días en que se realizarán las clases en los domicilios de los niños. En el programa se involucran activamente las tres partes: asesores, estudiantes y sus padres.

La evaluación del programa ha permitido determinar que junto con el beneficio de la mejora sustancial en el rendimiento escolar de los alumnos, los adultos mayores señalan haber mejorado su autoestima, sintiéndose realizados y contribuyendo a la sociedad.