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Carlos Salas Lind, Cientista Político “La evolución de Obama – en un tema que recientemente solo se manifestaba en una postura más general en... Obama sale del closet

Carlos Salas Lind, Cientista Político

“La evolución de Obama – en un tema que recientemente solo se manifestaba en una postura más general en contra de la discriminación – no habría llegado como una revelación inesperada”.

”Sí, se puede”, era el slogan que llevó al primer descendiente afroamericano a la presidencia de la mayor potencia del mundo, al primer representante de una minoría racial de un país que alberga una historia cargada de relatos de exclusión, injusticia y discriminación. La mera posibilidad de romper esa historia, entusiasmó e inspiró a gran parte del mundo que asumió el slogan de Obama como una señal de disculpa por los excesos en los que incurría “el imperio”.

Obama prometía que se podía neutralizar el avance arrollador de las fuerzas del mercado, de las guerras, del aislamiento de quienes se negaban a aceptar al capitalismo como un mal muy necesario. Con su propuesta, Obama sepultaba al pesimismo, al anunciar el término del gobierno republicano de Bush y la grave crisis financiera que clausuraba su impopular mandato.

Pero a la hora de ejercer el poder, el tono desafiante – que movilizó a tantos jóvenes impasibles con la política y sus acomodos – comenzó a adaptarse rápidamente a las mismas estructuras que hicieron posible su protesta. Los índices de popularidad del mandatario norteamericano comenzaron – igualmente – a reflejar el debilitamiento de la esperanza, del retorno a una historia que parecía demasiado buena para ser verdad.

Después de cuatro años, Obama debe rememorar el gran entusiasmo que hizo posible su hazaña el 2008. Aunque su contrincante republicano – en esa oportunidad – estuvo lejos de equiparar sus atributos, la victoria de Obama no fue holgada. Solo la movilización de un electorado apático y desesperanzado, logró neutralizar el temor de una fuerza conservadora masiva.

Faltando más de seis meses para la contienda electoral norteamericana, Obama ha decidido proclamarse como el primer presidente en la historia de los EEUU en apoyar abiertamente el matrimonio entre los homosexuales. El anuncio de Obama remece la campaña electoral, abriendo una caja de pandora en una temprana etapa, obligando a partidarios y detractores a modificar diametralmente la agenda.

¿Qué pudo haber precipitado una apuesta tan audaz y controvertida de Obama?

A medida que las primarias republicanas ya solo sirven para reafirmar el nombre del principal contendor de Obama, Mitt Romney, las encuestas se estrechan, anticipando una elección presidencial mucho más competitiva que la del 2008.

Prácticamente todas las encuestas, reafirman la existencia de un electorado anti Obama bastante más numeroso que los incondicionales al actual presidente demócrata (en promedio 40% vs. 26%).

Es decir, una eventual re-elección de Obama solo es posible con la adhesión masiva entre quienes se definen como moderados. En este caso, más de dos tercios del 34% restante de los electores.

Aunque la tarea parezca muy ambiciosa, no lo sería tanto si consideramos que – en este mismo segmento – hay una resistencia no menor a la agenda ultra conservadora y religiosa de los grupos más interesados en una derrota de Obama.

La idea sería renovar el entusiasmo y movilización de quienes hicieron posible su triunfo electoral el 2008, especialmente los jóvenes que claramente se manifiestan a favor de un tratamiento más igualitarios y liberal de las minorías homosexuales.

Pero la evolución de Obama – en un tema que recientemente solo se manifestaba en una postura más general en contra de la discriminación – tampoco habría llegado como una revelación inesperada.

El anuncio coincide con la información posterior (un día después) de una antigua “broma” que Romney habría hecho a uno de los estudiantes de su instituto. El relato de los viejos compañeros de Romney, describen el ataque y corte de pelo a un estudiante del que se sospechaba su condición de homosexual.

Tanto las declaraciones de Obama, como la revelación de la personalidad de Romney en sus años de colegio, han opacado por completo el debate en torno a temas económicos que mantienen en mayor suspenso la re-elección de Obama.

La movimientos de homosexuales republicanos conservadores (no son tan pocos como se podría llegar a pensar), han denunciado lo que ellos perciben como el oportunismo de Obama en un tema que divide y moviliza a la sociedad norteamericana.

Las consecuencias de la confesión de Obama son difíciles de dimensionar. No creo que el presidente demócrata hubiese anunciado una postura tan audaz, sin el conocimiento previo de las andanzas del candidato republicano en sus años de juventud. La apuesta es – sin duda – riesgosa porque “las bromas” de Romney por muy lamentables que sean, no dejarían de ser el comportamiento esperable de un joven de familia conservadora en pleno años 60.

Este y otros artículos en página web del autor: http://www.carlossalas.com/wordpress/?p=1822