Edición Cero

 Haroldo Quinteros Bugueño/ Profesor, Consejero Regional Nada cambiará de verdad en favor de las regiones si los gobiernos regionales siguen en el mismo pie de... ¿Gobiernos regionales de verdad o centralismo?
 Haroldo Quinteros Bugueño/ Profesor, Consejero Regional

Nada cambiará de verdad en favor de las regiones si los gobiernos regionales siguen en el mismo pie de hoy, i.e., sujetos a las decisiones que la clase política nacional toma desde el centro del país. A ningún Consejo Regional del país se le ha consultado sobre la ley relativa a la elección de gobernadores regionales, sobre cuales serán sus atribuciones, así como las del Gobierno Regional (GORE) en general (gobernador y consejeros regionales).

Esta ley, que en principio debía salir este año, ha sido postergada; de modo que sigue en manos de los “honorables.” En verdad, es totalmente inconcebible que a nosotros los consejeros regionales, que somos, de Arica a Magallanes, gobiernos regionales elegidos democráticamente por la ciudadanía, y en actual y pleno ejercicio, no se nos haya consultado, en absoluto, sobre cómo debe ser una ley que norma, precisamente, los gobiernos regionales (!).

Frente a esta práctica anti-democrática, voy a proponer al GORE, para empezar, la organización de un encuentro regional para discutir las bases de lo que debe ser un verdadero gobierno regional, y cuáles serán sus atribuciones, tanto del gobernador -cuya elección se ha postergado inexplicablemente- e invitar a este encuentro a representaciones de todas las comunas de la región, además de quienes quieran participar libremente. Sería importante sellar el acuerdo final con un plebiscito regional con las principales medidas que de allí emanen.

Es hora de romper la cultura política centralista tradicional que caracteriza a nuestro país, y dar espacio a nuevas formas de participación nacional ciudadana. El CORE debe dar la señal al gobierno central de que se ha iniciado un proceso de rebelión contra el centralismo que tan severamente sigue corroyendo la todavía feble democracia que tenemos.